Somos seres biológicos y biográficos

Como decía Ortega y Gasset, nuestra vida no es solo biológica, sino biográfica. A diferencia de los animales, el ser humano tiene una naturaleza abierta, y tenemos más capacidades que las estrictamente dadas por la naturaleza.

El ser humano depende de sus sinapsis neuronales, de la actividad de sus genes, de sus relaciones sociales y, sobre todo, de las decisiones que va tomando en la vida. Nos es imposible no decidir, pues la “no decisión”, es ya una decisión en sí misma con unas consecuencias. Estamos condenados a ser libres. Nuestra vida se va construyendo a golpe de las sucesivas decisiones que vamos tomando.

La Neurobiología nos enseña que la actividad de los genes que hay en las neuronas está supeditada también, de manera especial, tanto al entorno como al conjunto de condiciones biográficas que rodean a la persona. En función de las señales o estímulos que reciben los genes de las neuronas que están en el cerebro de una persona, las células neuronales reaccionan de una forma u otra. Por lo tanto, no solo la genética, sino también en un alto grado, los factores ambientales, el ambiente social donde crece un ser humano, el estilo de vida, las costumbres alimentarias, la cultura, la educación, y todas las señales del mundo exterior influyen sobremanera en las decisiones que podamos adoptar. Por lo tanto, no solo la herencia, sino también el medio, influyen en los buenos y malos hábitos que configuran nuestro carácter, aunque no los determinan. 

Generosidad en Acción: La Competencia del Mentor

¿Quieres conocer cuáles son las bondades del Mentoring? Tanto para la organización, como para el mentor y también para el mentorizado. Lo fundamental es crear ese espacio de confianza, de generosidad ,  de solidaridad y de humildad para en el que tanto nosotros como mentores y el otro como mentorizado seamos capaces de canalizar nuestra mejora personal.

¿Te imaginas por un momento que te ofrecen para tu organización una herramienta que, Capitaliza su conocimiento tácito, Desarrolla a sus colaboradores, Genera futuro a bajo coste, Crea un ambiente de crecimiento personal y profesional a sus colaboradores, aumentando la satisfacción y el compromiso, Retiene el talento, Facilita la colaboración y el networking interno, Difunde y afianza la cultura empresarial y sus valores?  Es probable que pienses que esa herramienta no existe, pero lo cierto es que sí. Estoy haciendo referencia al Mentoring.  Es una herramienta excelente en sí misma y que no necesita una gran inversión. ¿Por qué utilizar el mentoring? Para que tu organización prospere y se desempeñe en el mayor nivel de efectividad, sea capaz de anticiparse a los continuos cambios y transforme la gestión del conocimiento.

El Mentoring es una herramienta personalizada de desarrollo profesional, en la que profesionales cualificados comparten conocimientos, habilidades, experiencias, aprendizajes y ofrecen consejos, información y guía a una persona, apoyándole para desarrollar respuestas a sus retos y situaciones de carrera,  con el objetivo de maximizar su potencial, desarrollar sus competencias y mejorar su rendimiento. Todo dentro de un marco de confidencialidad, compliance y ética profesional.

Echando la vista atrás, muy muy atrás, nos encontramos con las raíces del mentoring en “La Odisea” de Homero. Ulises al marchar a la guerra de Troya, deja a su hijo Telémaco al cuidado de su amigo Mentor, que ejerce como su tutor en su ausencia. Ha pasado mucho tiempo desde entonces, pero esta sabia forma de aprendizaje  se mantiene hoy en día.

Los beneficios para el mentee o mentorizado son claros. Se desarrolla en un área o competencia específica,  se potencia su networking, se explora su potencial, accede al conocimiento de otras áreas de la compañía, se acelera su crecimiento y obtiene nuevos puntos de vista, entre otros. Estos parecen unos resultados suficientes y satisfactorios, pero es bien cierto que estos van más allá. El mentor fomenta su generosidad y solidaridad, afianza su experiencia, desarrolla su liderazgo y su networking, fomenta su rol de experto, mejora sus propias habilidades de comunicación y pedagogía y todo ello le reporta una enorme satisfacción personal. “La mejor manera de aprender algo es enseñarlo”, “El que enseña, aprende dos veces” , son diferentes aportaciones que realizan muchos mentores con experiencia. Además, cuando enseñan,  aumenta significativamente la probabilidad de aplicación, y el aprendizaje más importante viene del “hacer”

Establecer un programa de Mentoring en la organización, donde un profesional con experiencia transmita su expertise a otro menos experimentado, no es la única posibilidad. Existe el “Mentoring Inverso”, que es aquel que se produce entre un profesional con menos experiencia y/o edad, que hace de mentor, y otro profesional más senior, para el desarrollo de este último en competencias ligadas a las nuevas tecnologías: mundo on-line, redes sociales, e-commerce, mundo digital, etc..

En base a todo lo expuesto anteriormente, ¿negaríamos a oportunidad de utilizar una herramienta que facilita la obtención de unos beneficios que  son indiscutibles para todos los actores que intervienen en el escenario de una organización?. Eso es generosidad.

El genio de la lámpara o el deseo como palanca de transformación del individuo

Al pedirle tres deseos a un genio que ha salido de una lámpara nuestra pregunta es  ¿Qué hago? o mejor dicho ¿Qué es lo que ocurre? o ¿Qué procesos se ponen en marcha en mi interior al hacer esta petición?

Para responder nos preguntamos en primer lugar lo que es el deseo. ¿Qué es eso tan importante que estamos pidiendo? Según José Antonio Marina, “el deseo, en sentido estricto, surge de la ruptura del circuito animal de la acción” y señala “ese momento mágico en que el deseo pone frente a sí lo deseado, o el valor de lo deseado, sin ser arrollado por su atracción”. Además concluye que “La libertad comienza con ese parón del estímulo, con ese mantener la distancia (Marina, 2007:57)”. Por lo tanto el deseo aparece cuando el ser humano es capaz de identificar o “ser consciente” de lo deseado.

Spinoza afirma que “La esencia humana es el deseo” y finalmente Hegel concluye que conciencia y deseo son lo mismo. Esta identificación con la conciencia hace que el deseo esté conectado intrínsecamente con el auto-conocimiento y con la búsqueda de la identidad. Y finalmente Locke dice que llamamos deseo al malestar que provoca en el ser humano la experiencia de la ausencia, la carencia de algo que, en caso de poseerlo, puede significar un deleite.

Desear es una acción humana ancestral que con toda probabilidad apareció con la capacidad lingüística del ser humano. Es en el momento en que éste se hace consciente de sus inquietudes y sabe comunicarlas cuando aparece el deseo. Así desea controlar el fuego y a través del lenguaje coordina ese control con otros humanos. Y hace lo mismo cuando lo que hace es desear su independencia de la naturaleza para alimentarse. Poco a poco el ser humano construye una realidad más compleja y lo hace mediante sus deseos y su capacidad de coordinación y acción usando el lenguaje.

Así pues, tenemos por un lado que el deseo es búsqueda de identidad y por otro que es carencia de algo, pero que curiosamente nos hace más libres. Concluimos que el deseo es un motor fabuloso para ponernos en acción, para buscar lo que somos y llenar ese vacío existencial que nos atormenta. Nos invita a salir de nosotros mismos, nos pone en contacto con nuestros límites y nos permite transformar nuestro ser.

Por eso esta herramienta tiene una utilidad tan grande en un proceso de Coaching, el simple hecho de desear nos pone en acción y en disposición de transformarnos y reinventarnos, dos de los principales objetivos del Coaching.